domingo, 20 de octubre de 2013

Entrevista con Avi Tuschman, autor de 'Nuestra naturaleza política'

"Nuestras orientaciones políticas 
son moldeadas dentro de cada 
uno de nosotros por poderosas 
fuerzas evolutivas"



Avi Tuschman.
Juan Diego Sánchez. Sin duda, es uno de los libros más interesantes que jamás he comentado en Comunicación a la Deriva. 'Our Political Nature: The Evolutionary Origins of What Divides Us' ('Nuestra naturaleza política: los orígenes evolutivos de lo que nos divide'), obra del antropólogo político Avi Tuschman, se adentra en un tema de extraordinaria importancia política pero que, en realidad, es un auténtico desconocido para el común de los mortales: ¿qué hay detrás de nuestras tendencias políticas?, ¿pensáis que somos lo que somos y defendemos lo que defendemos, exclusivamente, por el contexto socioeconómico en el que vivimos?, ¿qué pinta en todo esto nuestra biología? Os invito a leer el libro, es todo un descubrimiento.



Juan Diego: ¿Por qué distinguimos entre izquierda y derecha? ¿Cómo diferencia ambas orientaciones ideológicas?

@Avi_Tuschman: Cuando hablamos sobre nuestras convicciones políticas, las ubicamos, conceptualmente, en un espectro entre una ‘izquierda’ y una ‘derecha’. Estos términos provienen de la Asamblea Legislativa Francesa del año 1791, en donde los monárquicos se sentaban a la derecha, y los anti-monárquicos se sentaban a la izquierda.

Si bien estos términos se inventaron hace sólo 300 años, se refieren a un conjunto de dimensiones de la personalidad humana que tienen raíces mucho más profundas –de hecho, son prehistóricas. Sabemos hoy que el espectro político izquierda-derecha es universal, y que es un fenómeno biológico. La orientación política se distribuye en una curva en forma de campana, natural (igual que la altura, el peso, y la presión sanguínea, pero muy diferente a los ingresos económicos). Esta curva se encoge o se ensancha en función a la presión económica, lo cual ayuda a explicar por qué algunos países tienen espectros más estrechos o más amplios.

Sin embargo, los espectros políticos mantienen su estructura esencial de país en país. Esto ocurre porque las orientaciones políticas a través del espacio y el tiempo emergen de tres grupos de rasgos de personalidad medibles. Los tres grupos giran en torno a actitudes hacia el tribalismo, la desigualdad, y distintas percepciones de la naturaleza humana. Estos rasgos son la más poderosa causa de la votación izquierda-derecha, e incluso dirigen a muchas personas a votar en contra de sus intereses económicos.

Juan Diego: ¿Cómo influye el contexto socioeconómico en la conformación de las preferencias políticas de los individuos?

@Avi_Tuschman: El contexto socioeconómico ofrece poca o ninguna ayuda en predecir si un individuo determinado votará por la izquierda o la derecha. En el 2008, la encuesta Barómetro de las Américas realizó un estudio en el cual se entrevistaron a casi 30.000 personas a través de dieciocho países latinoamericanos. La clase social no tuvo ningún efecto significativo en si la gente votaba por la izquierda.

No obstante, hay un vínculo entre la riqueza y la moderación política. Las clases sociales más altas, tanto como los países que tienen un PIB per cápita más alto, tienden a tener niveles de moderación política más altos. Por ejemplo, entre 2002 y 2008, el PIB per cápita de América Latina se incrementó en un 19 por ciento, y en ese período subió la proporción de moderación política en un 13 por ciento; es decir, que un 1,46 por ciento de crecimiento de PIB compró un 1 por ciento de moderación política. Todavía hay diferencias entre la izquierda y la derecha, pero en países como Brasil, Chile o Colombia éstas son menores debido al crecimiento de la clase media, que ha hecho que se encoja el espectro político. Hoy hay más estabilidad y pragmatismo.

Juan Diego: ¿Qué papel otorga a los medios de comunicación en ello?

@Avi_Tuschman: El ambiente mediático de hoy es cada vez más polarizado. Esto ocurre por un par de razones. Primero, las tecnologías de comunicación han creado una interconexión, globalización, e híper-competencia sin precedentes. Hay más medios y mayores mercados, y son más fáciles de acceder que nunca. Por lo tanto, los medios han tenido que competir entre sí para ocupar y defender nichos específicos dentro de los espectros políticos que cubren (lo mismo sucede con los políticos, quienes tienen que competir entre sí para captar un segmento limitado del espectro). Y ahora los consumidores de los medios de comunicación también tienen la libertad de vivir dentro de una burbuja ideológica.

En paralelo, hemos visto en las últimas décadas el desarrollo de una cultura de periodismo activista y de periodistas célebres. En EEUU, esto surgió durante la guerra de Vietnam y con Watergate. Últimamente, lo hemos visto en el caso del periodista Glenn Greenwald, quien ha publicado información sobre la Agencia de Seguridad Nacional del gobierno de los Estados Unidos, filtrada por Edward Snowden.

El activismo político de los periodistas, junto con la fragmentación de los medios a través del espectro político, ayudan a polarizar y reforzar las predisposiciones políticas que existen en la opinión pública.
          
Juan Diego: En su libro 'Our Political Nature: The Evolutionary Origins of What Divides Us', dice que nuestras orientaciones políticas son predisposiciones naturales profundamente arraigadas, ¿qué quiere decir con esto?

@Avi_Tuschman: Sí, nuestras orientaciones políticas son moldeadas dentro de cada uno de nosotros por poderosas fuerzas evolutivas. Hay un gran cuerpo de estudios científicos que respalda esta conclusión. El libro presenta toda la evidencia más importante, y la explica dentro del gran esquema que une todas las ciencias naturales –la teoría evolutiva.

Pero aquí daré dos ejemplos fascinantes e intuitivos que apoyan esta conclusión: resulta que gemelos que fueron separados al nacer y criados en ambientes muy distintos, sin embargo, crecen y de adultos comparten actitudes políticas extraordinariamente parecidas. Así mismo, estudio tras estudio ha hallado que, aproximadamente, la mitad de la variación en nuestras actitudes políticas proviene de diferencias genéticas entre individuos.

Segundo, los neurocientíficos también han descubierto interesantes diferencias fisiológicas asociadas con nuestras preferencias políticas. En el año 2010, por ejemplo, el catedrático Geraint Rees de la University College en Londres descubrió que los encefalogramas pueden predecir correctamente si una persona tiene una tendencia muy liberal o conservadora –por lo menos, con una precisión del 72 por ciento.

Juan Diego: ¿En qué puede ayudar este descubrimiento a la democracia?

@Avi_Tuschman: Desafortunadamente, algunos países desarrollados democráticos han experimentado una creciente polarización política. Las causas de esta polarización son varias y complejas. Algunas son recientes, pero otras son tendencias a largo plazo. Por ejemplo, una causa que cae en esta última categoría es el incremento en los niveles de educación de la población (especialmente desde los años ‘60). Los estudios nos muestran que altos niveles de educación tienen un efecto polarizador en las personas. Es decir, las personas que comienzan con predisposiciones liberales se vuelven aún más liberales con más años de educación, y lo mismo ocurre con los conservadores.

Si se agudiza, esta polarización puede hasta paralizar la gobernación de una democracia (tal como hemos visto ahora en EEUU). Sin embargo, la mayoría de la gente no ha tenido la oportunidad de dar un paso atrás para contemplar la lógica evolutiva de la propia orientación política. Hay un fenómeno maravilloso aquí: cuando la gente retrocede un paso atrás, se abre a un entendimiento más profundo, a la moderación política y, últimamente, a mayor tranquilidad de espíritu.

Es mi mayor esperanza que este libro logre avances en este proceso. Con entendimientos más profundos y corazones quietos y, tal vez, podamos elevar el nivel de nuestro discurso político, y fortalecer nuestras nobles instituciones democráticas.

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