martes, 8 de mayo de 2012

La civilización del espectáculo

Mario Vargas Llosa

Por suerte para los que estamos enganchados a la palabra, el genial Mario Vargas Llosa ha convertido en libro el mensaje que nos brindó en El País el 22 de septiembre de 2010. En el artículo 'La era del bufón' recogía un pensamiento profundo y, en mi opinión, extraordinariamente acertado, sobre la sociedad de nuestros días: los medios de comunicación, y otros muchos gremios (políticos, intelectuales, artistas, etc.), están inmersos en un lamentable proceso de espectacularización y banalización de su trabajo. Es la semilla de la que el Premio Nobel de Literatura (2010) ha hecho brotar 'La civilización del espectáculo', un libro que aborda el triunfo de la frivolidad sobre la cultura y defiende que tanto espectáculo ha amputado las posibilidades de la política, del periodismo y del pensamiento.

A continuación, os dejo algunos fragmentos de la entrevista que hace unos días Jan Martínez realizó al escritor peruano en El País con motivo de la publicación de su nueva obra.

- Frivolidad premiada.

"Hoy en día hablar de cocina y hablar de moda, es mucho más importante que hablar de filosofía o hablar de música. Eso es una deformación peligrosa y una manifestación de frivolidad terrible. ¿Qué cosa es la frivolidad? La frivolidad es tener una tabla de valores completamente confundida, es el sacrificio de la visión del largo plazo por el corto plazo, por lo inmediato. Justamente eso es el espectáculo". 

- El pasado como ejemplo.

"Hay muchas cosas en el pasado que hay que suprimir, que hay que reformar sin ninguna duda. Pero hay una que yo creo que no, que hay que conservarla renovándola, actualizándola, que es la cultura. Una civilización que ha producido a Goya, Rembrandt, Mahler, Goethe no es despreciable, no puede ser despreciable. Eso fijó unos ciertos patrones que deben ser, si se quiere, criticados pero mantenidos, continuados. Y esa continuación es la que yo creo que se pierde si la cultura pasa a ser una actividad secundaria y relegada al puro campo del entretenimiento".

- Políticos corruptos.

"El político ya no debe ser honrado, debe ser eficaz. El ser honrado parece una imposibilidad connatural al oficio. Bueno, si se llega a un pesimismo de esa naturaleza entonces estamos perdidos. Y creo que no es verdad y yo lo digo, eso no es verdad. Pero hay una mentalidad que identifica la política con la picardía, con la deshonestidad. Es peligrosísimo sobre todo para el futuro de la cultura democrática".

- Lucha por la libertad.

"Cuando la libertad desaparece es cuando la libertad de pronto resulta importante. Y cuando la lucha por la libertad se convierte en una prioridad, el intelectual, el escritor, el poeta, el novelista, el pintor, de pronto empiezan a tener una importancia central en esa lucha".

- Prensa sensacionalista.

"La prensa forma parte de la vida cultural de un país. Y si la cultura empuja a la prensa a la chismografía, y hace de la chismografía un elemento central, al final el mercado se lo va a imponer a los periódicos, por más responsables y serios que quieran ser. Y eso lo estamos viendo en todas partes. Los periódicos más serios tratan de resistir, pero en un momento dado, si la supervivencia está en juego, tienen que hacer concesiones. El origen no está en los periódicos, el origen está en la cultura reinante, que impone la frivolidad y el amarillismo".

- Los peligros de Internet.

"El exceso de información en última instancia también significa la desaparición de la discriminación, de las jerarquías, de las prioridades. Todo alcanza un mismo nivel de importancia por el simple hecho de estar en la pantalla". [De modo que no distinguimos la calidad de la mediocridad].

- Religión y cultura.

"El grueso de la gente, países cultos o países incultos, necesita una trascendencia, algo que le asegure que no perecerá definitivamente, y que habrá otra vida de la índole que sea, y eso es lo que sostiene la religión. Solo una minoría de personas, y eso ha sido igual en el pasado y en el presente, llega a llenar ese vacío con la cultura, que les da suficiente seguridad, suficiente resistencia para aceptar la idea de la extinción. (...) es una ingenuidad combatir la religión".


Cerramos el post de hoy con el inicio de la conferencia sobre literatura y ficción que ofreció en Estocolmo el día que recogió el Premio Nobel de Literatura.


 

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