jueves, 31 de mayo de 2012

Entrevista con Julio Pomés, Presidente de Civismo


"El Estado desplaza la iniciativa de la sociedad civil y la acaba adormeciendo"

 
Julio Pomés.
Juan Diego Sánchez. Llevaba meses con ganas de hacerlo y, por fin, he dado el paso. Hoy, os presento una entrevista extraordinariamente interesante con un think tank (laboratorio de ideas) español. De la mano de Civismo, vamos a conocer otra visión de la crisis, tanto de las razones que nos han llevado a ella como de la forma de alejarnos de la misma. Julio Pomés, presidente de Civismo, da una estocada en cada frase de esta entrevista. Esta organización busca el "fomento de la sociedad civil en España y el ejercicio de las libertades personales y económicas", bajo estos principios nos ofrece otra manera de ver la realidad. En su blog, podéis leer otras opiniones de interés.

Juan Diego: ¿Por qué estamos en crisis?

Julio Pomés: Hasta 2007, vivimos en una borrachera de crédito, ahora sufrimos la resaca. Debido en gran parte a los bajos tipos de interés fijados por el Banco Central Europeo y a que nuestro país resultaba muy atractivo para las inversiones, nos descuidamos y creímos que se podía crecer indefinidamente haciendo las cosas mal: una legislación laboral propia de la época de Franco, un Estado cada vez más caro, diecisiete miniestados... Los siete años de Gobierno de Zapatero tampoco nos han salido gratis, porque España retrasó mucho la introducción de reformas fundamentales y ahora el PP las está introduciendo con cuentagotas, por lo que Europa no nos cree.

JD.: ¿Cuál es la receta de Civismo para salir de la crisis?

JP.: Hay varios puntos. El más inmediato es recuperar la credibilidad de los inversores, para lo que tenemos que seguir ajustando los gastos. Muchas veces no se trata de cuánto sino de cómo. El Estado puede gastar menos simplemente siendo más eficaz. Por ejemplo, Suecia consiguió recortar el gasto 8 puntos porcentuales del PIB cuando privatizó los servicios públicos y facilitó bonos a los ciudadanos para contratarlos. Como las empresas tenían que competir por los clientes se las ingeniaron para ofrecer el mismo servicio a menor coste.

También necesitamos una regulación que no impida que se creen puestos de trabajo. Tenemos que abandonar la rigidez, porque la seguridad que nos vende el Estado es una ficción que impide el acceso al mercado de trabajo a millones de personas. Los españoles no somos productivos por el corsé que suponen los convenios y a causa de los impuestos. Como hemos calculado en Civismo recientemente, Hacienda se lleva la mitad de un sueldo medio en España. Si quieren escandalizarse, les recomiendo que entren a www.civismo.org/calculadora y saquen la cuenta del tiempo que trabajan para Hacienda. Si se rebajaran las cuotas de la Seguridad Social, los empleados verían mejor retribuido su trabajo y se esforzarían más, por lo que a los empresarios también les convendría contratar a más personas. Si queremos recaudar más, no se trata de exprimir a unos pocos, sino de que todos puedan contribuir.

JD.: ¿Qué opinión le merece el papel que juegan los sindicatos?

JP.: Patronal y sindicatos han sido muy egoístas, dañando los intereses de otros muchos trabajadores y empresarios. Pondré otra vez el ejemplo de Suecia. Contaba mi amigo Mauricio Rojas, que fue director del think tank Timbro (Estocolmo), que en Suecia fue posible una reforma laboral y de los trabajadores públicos en profundidad porque es una sociedad tan igualitaria que no está nada bien visto que alguien tenga privilegios, así que no había ningún grupo de presión interesado en que los cambios no salieran adelante. Los sindicatos no sólo no han aportado soluciones para hacer que nuestra economía sea más competitiva, sino que han puesto el freno de mano a todo atisbo de reforma.

JD.: ¿Está sana nuestra sociedad civil?

JP.: Está muy poco desarrollada, muchos españoles tienen miedo a implicarse en un proyecto, falta de ilusión. El miedo al fracaso paraliza y elimina todas las posibilidades de éxito. Hay muchos movimientos que tratan de tomar el liderazgo, como el 15M, pero se han quedado reducidos a eslóganes vacíos de contenido que se quedan en la superficie. Si queremos corregir los fallos de nuestro sistema hay que entender cuál es la causa y cuál el efecto. La labor de Civismo es, por eso, pedagógica, tratamos de avivar el debate de una opinión pública instruida en torno a políticas públicas para que esta sea más fuerte y pueda influir verdaderamente en la marcha de nuestro país.

JD.: En líneas generales, ¿interviene el Estado demasiado en las vidas de los ciudadanos?

JP.: La razón de que la sociedad civil no tenga protagonismo es la excesiva relevancia del sector público. El Estado desplaza la iniciativa de la sociedad civil, por lo que la acaba adormeciendo. Nos hemos acostumbrado a pagar para que el Estado resuelva nuestros problemas, cuando sería mejor que la sociedad civil se organizara. Cuando nos implicamos en algo es porque nos interesa y entonces somos capaces de ofrecer lo mejor de nosotros mismos. En cambio, cuando el Estado ofrece un servicio, nos quita la oportunidad de buscarlo en el mercado o de proveerlo de una forma más racional, nos bloquea y nos quita recursos para buscar una alternativa.



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