sábado, 24 de marzo de 2012

¿Para qué sirven las campañas electorales?


Cuando escribo este post, estamos exactamente a una hora de entrar en el 25M, una jornada de la que se ha hablado mucho (hay motivos para ello). Tenemos elecciones en Asturias y en Andalucía, dos batallas con un simbolismo muy desigual, y es que a nadie se le escapa que la comunidad andaluza es el último fortín de los socialistas, su caída, no sería una sorpresa, pero tendría grandes consecuencias en el PSOE. Dicho esto, lo que sí comparten ambas citas electorales es una seria reflexión sobre el papel de las campañas electorales. Os dejo con unas ideas de la consultora Lourdes Martín Salgado sobre la función de las campañas (Marketing Político. Arte y ciencia de la persuasión en democracia, 2002), habla muy claro: "Cuando comparamos los fines de las campañas que describe la teoría democrática y los fines de los persuasores que participan en ellas surge el conflicto".

La democracia es un sistema político que descansa en la comunicación persuasiva. Tanto si los mensajes se dirigen al electorado durante una campaña, como si se dirigen a otros políticos, a miembros del Congreso, a los medios de comunicación, a ONGs, etc., existe siempre el intento de influir en los demás para que den preferencia a un candidato, a una política o a una idea”.

“(…) los profesionales del marketing electoral tienen un fin pragmático, legítimo y conocido: ganar las elecciones. Pero cuando comparamos los fines de las campañas que describe la teoría democrática y los fines de los persuasores que participan en ellas surge el conflicto. Porque la teoría democrática clásica sugiere que el fin de las campañas es proporcionar la información necesaria a los votantes para que éstos puedan tomar una decisión racional. Y se critica a menudo a los políticos que sus campañas no informan”.  

“El propósito que la teoría democrática asigna a las campañas, informar, no tiene por qué ser, al menos exclusivamente, deber de los candidatos. Las responsabilidades y deberes de los otros dos actores del proceso electoral, los medios de comunicación y el electorado, son en este sentido tanto o más importantes”.

“(…) las campañas proporcionan un tipo de información: la que es útil para persuadir”. “Su objetivo [el de los persuasores] no es educar o dar lecciones de civismo y de políticas públicas al electorado, sino persuadir a éste para que vote por un determinado partido o candidato”.

“Las campañas electorales pueden ofrecer información y normalmente lo hacen, pero la función de las campañas no es informativa, en el sentido de que el control del flujo de la información se lleva a cabo con un propósito partidista. Si hay información en las campañas oficiales de una opción política, no es como fin, sino como medio para persuadir”.

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